¿Cuál es la temperatura óptima de mi vivienda?

La sensación térmica es, como su propio nombre indica, imposible de medir. Cada persona es diferente y tiene unas percepciones al calor y el frío distintas. Esto hace que cada uno tengamos una temperatura de confort variable. Dicho lo cual, la temperatura para la que están calculadas las instalaciones de calefacción según el RITE y que este mismo aconseja es 21ºC.

 

Los estudios demuestran que cada grado de incremento de temperatura superior a los 21ºC supone un incremento de hasta un 15% en el gasto energético que se necesita para alcanzar la nueva temperatura, lo que repercute en un incremento sustancial en la factura de calefacción.